Ingredientes
- 300 g de ruibarbo fresco en trozos
- 300 g de fresas cortadas por la mitad
- 125 ml de jarabe de arce de Quebec
- 1 cucharada de almidón de maíz
- 100 g de harina de avena
- 80 g de copos de cebada o avena
- 75 g de mantequilla
Preparación
- Precalentar el horno a 175 °C. Mezclar el ruibarbo, las fresas, 60 ml de jarabe de arce y el almidón de maíz en un molde refractario.
- En otro recipiente, trabajar la harina de avena, los copos, la mantequilla y los 65 ml de jarabe de arce restantes hasta lograr una textura arenosa.
- Distribuir la cobertura sobre las frutas ácidas de manera uniforme.
- Hornear durante 30 minutos hasta que la superficie esté dorada y el jugo de las frutas esté espeso.
Conversión y argumentos
Edulcorante original (versión clásica): 200 g de azúcar blanco refinado
Conversión utilizada: Se cambian 200 g de azúcar por 125 ml de jarabe de arce. Se incorpora almidón de maíz para absorber la humedad extra aportada por el sirope.
Por qué jarabe de arce de Quebec: La marcada acidez del ruibarbo se equilibra de forma idónea con el dulzor mineral del jarabe de arce, logrando un postre frutal exquisito y menos refinado.
Regla general: 1 taza (250 ml) de azúcar ≈ 3/4 taza (180 ml) de jarabe de arce; reducir líquidos 45–60 ml por taza de jarabe y bajar el horno 15 °C. Calculadora de sustitución →